Tratamiento del cáncer de próstata

El tratamiento del cáncer de próstata (CaP) debería de ser siempre individualizado y nacer del consenso entre el paciente y el médico.

En el cáncer de próstata avanzado es posible optar por un tratamiento curativo, prostatectomía radical y radioterapia, cuando la edad y situación clínica del paciente lo permiten y éste está de acuerdo.

En algunos casos en los que el pronóstico es favorable, el tratamiento puede consistir en la vigilancia expectante. Esto conlleva un control estricto del paciente por parte del urólogo el cual iniciará el tratamiento (cirugía y/o radioterapia) si la enfermedad tiende a progresar.

En el caso de paciente de edad avanzada o con enfermedad crónica grave, es decir, con esperanza de vida corta, el médico puede optar por la vigilancia expectante.

Si el paciente presenta metástasis es indicativo de que el cáncer se ha extendido. El cáncer de próstata hace metástasis preferentemente en el hueso. También son frecuentes las metástasis en los ganglios linfáticos, pero rara vez se observa en hígado o pulmones.

El cáncer de próstata con metástasis no es subsidiario de tratamiento curativo por lo que su terapia tiene como objetivo principal el ralentizar la progresión de la enfermedad, prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida del paciente.

El tratamiento del cáncer de próstata avanzado se basa en la inhibición de la producción de andrógenos, ya sea mediante bloqueo de su secreción o mediante la inhibición de sus efectos sobre el órgano diana, o ambos. La testosterona es la hormona más importante de los andrógenos (hormonas sexuales masculinas).

La producción de testosterona por los testículos puede ser bloqueada mediante castración quirúrgica o médica. La castración quirúrgica consiste en la extirpación de ambos testículos (orquidectomía) y el epidídimo o únicamente la extirpación de los tejidos testiculares productores de hormonas. Con la castración médica se bloquea la producción de hormonas por los testículos mediante terapia hormonal con análogos de la LH-RH.

La orquidectomía y la terapia hormonal pueden provocar efectos adversos similares, tales como, sofocos, sudoración, anemia, osteoporosis, alteraciones metabólicas, pérdida de masa muscular y disfunción eréctil.

En la actualidad se presta una mayor atención a estos efectos adversos. En pacientes de alto riesgo se recomiendan tratamientos con fármacos que aumentan la densidad mineral ósea y suplementos de calcio y vitamina D.

Updated 28 abril 2011